“Seguimos a Jesús porque creemos en El como fuente de vida”

+ MARIO MELANIO MEDINA, Obispo de San Juan Bautista Misiones

29 de noviembre de 2007

ESQUEMA DE HOMILÍA

  • Los cristianos somos seguidores de Jesús, somos sus discípulos, porque creemos firmemente que El es el Hijo de Dios vivo, el que vino a liberarnos de nuestros pecados y darnos vida nueva.
    • Jesús nos trae una vida abundante-con su gracia y misericordia-que trasciende los límites históricos. Es decir, una vida que salta a la eternidad, mediante su muerte y resurrección.
    • Lo seguimos a Jesucristo porque El es el Camino, la Verdad y la Vida que nos lleva a alcanzar la resurrección y la vida eterna. Vamos siguiendo sus enseñanzas, sus ejemplos, sus pasos, su vida – en este mundo- hasta que llegue “la salvación, el poder y el Reino de nuestro Dios y la soberanía de su Mesías” (Apoc. 12,10)
  • Ahora bien, el seguimiento, el discipulado en las Sagradas Escrituras implica que el discípulo vive con quien es considerado el maestro y con quien comparte vida, sabiduría y compromiso, en último término es discípulo el que ha aceptado compartir su vida y su doctrina o enseñanzas, como los doce y el grupo de hombres y mujeres que lo seguían.
    • De ahí que los cristianos nos llamamos discípulos del Señor Jesús PORQUE SEGUIMOS SUS PASOS Y ASUMIMOS SU VIDA PARA ANUNCIAR LO QUE EL ANUNCIÓ, para denunciar lo que El denunció, para hacer todo lo que El hizo, para ser testigos fieles de su vida, de su doctrina, en especial, de su resurrección, entonces nos convertimos en discípulos misioneros, seguidores y enviados.
  • Como discípulos y misioneros tenemos una tarea irrenunciable, intransferible: la Nueva Evangelización. Esta tarea exige de nosotros los cristianos un seguimiento más radical de Jesucristo y una mayor docilidad en la escucha de su Palabra; permanentemente tenemos que decirle: “Habla Señor que su Siervo escucha”, estamos aquí para hacer tu voluntad” como la Virgen María.
    • Para ello, recurrimos a la oración, a la lectura asidua y orante de la Biblia, a las devociones populares (por ejemplo la peregrinación a este Santuario), pero fundamentalmente los sacramentos, especialmente la Eucaristía que nos nutre de la misma vida de Cristo.
    • La necesidad de nutrirnos de la misma vida de Cristo radica en la fortaleza y capacidad que tenemos que tener para anunciar el Reino – El Reino de las Bienanturanzas.

Y para resistir y vencer las fuerzas hostiles al Reino de Dios que surgen constantemente bajo nuevas y diversas formas.

    • Juan Pablo II decía que este nuevo milenio ha empezado “cargado de las contradicciones de un crecimiento económico, cultural tecnológico, que ofrece a pocos afortunados grandes posibilidades, dejando a millones de personas no solo al margen del proceso, sino a vivir en condiciones de vida inhumanas e intolerables para la “dignidad humana”.
    • De hecho, frente al orgullo, el odio, la opresión y la injusticia, el mensaje de Jesús sigue alentando la fe y la esperanza de “los que son perseguidos por practicar la justicia y trabajar por la paz”.
    • ¿Señor a quién iríamos? Tus palabras dan vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que “Tu eres el Santo de Dios” (Jn. 6,68-69)
  • “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”, escuchábamos en el Evangelio.
    • A esta altura es de suma importancia ver los signos de vida que existen en nuestra Iglesia y en nuestra sociedad, constituyen las motivaciones y las fuerzas que nos animan a tener esperanza y dan sentido a nuestra vida. Ya que escuchamos en Juan decir “El salva y libera, realiza signos y prodigios en el cielo y sobre la tierra”.

En la Iglesia

En la Sociedad

* Aparecida: documento de la V Conferencia de los Obispos de América Latina y el Caribe que asume el Espíritu y la senda del Concilio Vaticano II, Medellín y Puebla.

* La buena gestión de muchos municipios y gobernaciones (en mi diócesis: Misiones)

* La CEP, expresión de presencia cercana y acompañamiento al pueblo y es la conciencia moral de la nación.

* La respuesta del INDERT en los últimos tiempos para los asentamientos campesinos (como Misiones) en estrecha colaboración con Pastoral Social

* las líneas comunes de acción pastoral, fruto de la consulta al pueblos cristiano: “Habla Señor que tu Iglesia escucha”

* Las contralorías ciudadanas, existe una red con más o menos 79 C.C en el país.

* la formación permanente del Clero. La regionalización de los presbíteros diocesanos en función de la formación y Cooperación recíproca y solidaria.

* Las comisions vecinales que gestionan y consiguen logros importantes en sus comunidades.

* el encuentro periódico de la CEP-CONFERPAR y la conformación de la CONFERPAR diocesana

* las organizaciones no gubernamentales, muchas de ellas trabajan por la promoción y bienestar de susbeneficiarios.

*la implementación de los Consejos Diocesanos y Parroquiales (de pastoral y de administración)

* las organizaciones de DDHH especialmente de nivel nacional, como por ejemplo CODEHUPY, CIPAE, etc.

* la articulación de las CEBs pequeñas comunidades para que efectivamente la Parroquia sea Comunidad de Comunidades

* Transparencia Internacional, Capítulo Paraguayo

* el renovado anhelo de potenciar la pastoral de la juventud y de la familia

* El parlamento joven que sigue bregando por formar ciudadanos íntegros y capaces.

* el aumento de vocaciones sacerdotales y religiosas

* la creación de la CVJ que está abocada a producir conclusiones irrefutables sobre los abusos y atropellos a los DDHH en la dictadura stronista, a fin de recuperar la verdad y reivindicar la justicia para hacer posible el Estado de Derecho, la Cultura de Paz y la Concordia entre todos los paraguayos

* la creciente articulación de la Pastoral Social en muchas diócesis.

* la prensa que actúa de contralor frente al poder del gobierno, en aras de informar y formar la conciencia de nuestro pueblo y exigir el correcto funcionamiento de los poderes del Estado.

* la solidaridad organizada institucionalmente para procurar el autofinanciamiento de la Iglesia, que se va concretando en muchas Diócesis

 

* la espontánea y generosa solidaridad del pueblo a favor de los damnificados (por ejemplo: incendios, inundaciones)

 

* el protagonismo y participación de los laicos/as en misiones populares en su propia y otras comunidades

 

* la 35º Misión Pastoral EPPA en forma ininterrumpida

 

La perseverante, acertada y fructífera labor de SEAVI.

 

* la presencia reconfortante de agentes pastorales (sacerdotes, diáconos permanentes, religiosas, laicos/as en las cárceles)

 

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