"Nuestra familia, patrimonio de la humanidad, escuela de comunión" + EDMUNDO VALENZUELA, Vicario Apostólico del Chaco 05 de diciembre de 2007 Che hermano kuera, Queridos Hermanos en Cristo En este tiempo de adviento la Liturgia en su Palabra de Dios escuchada nos invita a la esperanza. Isaías anuncia que todos los pueblos caminarán jubilosos hacia la plenitud de vida que Dios les prepara. En el evangelio encontramos las actitudes de Jesús delante de una cantidad grande de enfermos que le trajeron para curarlos y siente compasión de la gente que le seguía hacía ya tres días y no tenían qué comer. También hoy nosotros, siguiéndolo a Él, venimos enfermos y hambrientos para que nos cure y nos alimente. El Novenario de la Inmaculada Virgen de Caacupé nos anima a unirnos a Ella con nuestro amor filial. Y el mejor homenaje es escuchar y hacer caso a su invitación: “Hagan lo que mi Hijo Jesús les pide”…pejapó che memby Jesú ojerureva Desde esa perspectiva de la Palabra de Dios reflexionemos sobre el tema del Novenario: “Nuestra familia, patrimonio de la humanidad, escuela de comunión”. A la luz de la Palabra de Dios y de la doctrina de la Iglesia, que presenta a la familia como el hogar donde los esposos y de los hijos se aman y se respetan, podemos examinar algunos signos negativos, fruto del pecado y de la oposición al Plan de Dios y otros positivos, signo del amor victorioso de Cristo sobre el mal y el pecado. Algunos signos negativos Muchas parejas son uniones de hecho que no llegan ni al matrimonio civil ni mucho menos al matrimonio religioso. Algunos aceptan sólo el matrimonio civil en contradicción con su vocación de cristianos. La celebración del matrimonio religioso para muchos es más una cuestión social que motivo de fe y llega a ser para algunos solo. Los que han hecho por motivos de fe y con buena preparación tienen más ventajas de perseverar en la fidelidad e indisolubilidad matrimonial. Este programa de Planificación Familiar, es un programa de infanticidio y de genocidio con fuerte apoyo financiero de los países del Primer Mundo aplicados a los países pobres, como el nuestro, a los efectos de mermar el crecimiento poblacional, justificando con la premisa de que Menos Gente, Menos pobrei. Existen también situaciones difíciles: el embarazo precoz, adolescentes madres y solteras, viudas y viudos, personas de la tercera edad, niños abandonados. En estos últimos tiempos ha crecido el número de abortos practicados y no sólo a las jovencitas. ¿Quiénes se aprovechan y se enriquecen con la muerte de niños en el seno de la madre y en situaciones la muerte de ambos? En el plano religioso algunas familias se acuerdan sólo de Dios y de la Iglesia, en algunas circunstancias especiales de la vida. Otros han abandonado la fe católica y llevados por la mentalidad (culturas foráneas) hedonista y relativista del contexto cultural transmitido por películas, telenovelas y vidéos…han llegado hasta la violación de las normas morales que guían y promueven el ejercicio de la sexualidad dentro del matrimonio. Una parte importante de la población paraguaya está afectada por difíciles condiciones de vida que amenazan directamente la institución familiar. La situación de los hijos no es menos triste. Quedan a merced de los abuelos, tíos o de algunos vecinos que hasta los explotan y maltratan. Estos hijos por falta del hogar y del amor de los padres terminan generando violencia a su alrededor. Al tener poca experiencia de afecto familiar, son rechazados en su comunidad y en la escuela, de la que desertan apenas pueden, cayendo algunos más débiles de entre ellos, en la frustración, en la fuga de casa, en la desesperación y algunos, en el suicidio. Por todo lo que vemos a nuestro alrededor constatamos que muchas familias están enfermas y degradadas, social, económica y espiritualmente. Los signos del amor de Dios en la familia Pero todo esto tiene su contrapeso en aquellas familias cristianas, bien formadas, que celebran su aniversario anual de bodas en la Eucaristía, llevan una espiritualidad conyugal y familiar según las orientaciones del Evangelio y de la Pastoral Familiar. Al convertir su hogar en una “pequeña iglesia doméstica” viven la comunión entre las personas, educan a sus hijos, con el diálogo y las palabras cargadas de afecto, los corrige con sabiduría y mediante el testimonio de amor y una disciplina familiar despiertan la responsabilidad y guían la libertad, el conocimiento y la acción para ser personas maduras y abiertas a las necesidades de los demás. Ñande roga, ñandejara róga La globalización y sus consecuencias para las familias. No basta examinar los hechos. Nos interesa destacar algunas de las causas más importantes que llevan a la degradación de las familias cristianas en nuestro país. Existen muchos conflictos ocultos que condicionan a que tengamos vida mejor, provenientes de discriminaciones de todo tipo y en todos los niveles de la vida. Recibimos sus migajas de caridad que aumentan aún más el atraso y la miseria. El Papa Juan Pablo II había reclamado repetidas veces la necesidad urgente del cambio de ese orden económico mundial, y de esa globalización que beneficia sólo a algunos países, mientras nosotros no llegamos a resolver los problemas del hambre, de la ignorancia, de la marginación, en una palabra el problema de nuestra pobreza. No somos pueblos pobres, nos han empobrecidos Hace falta también saber que ese macro mundo de la globalización reproduce, en nuestro país, su mecanismo y su engranaje de dominación y de injusticia en círculo concéntrico cada vez más reducido. De este mecanismo egoísta, las familias paraguayas sufren una serie de discriminaciones, exclusiones e injusticias sociales, políticas, económicas, culturales y religiosas. Veamos, a modo de ejemplo, algunas de esas discriminaciones que son violaciones de los derechos humanos y afectan al bienestar de la familia paraguaya. El ciudadano paraguayo que vive en las fronteras, en especial del Alto Paraguay, tiene vergüenza de serlo y prefiere anotar a sus hijos recién nacidos en los registros de países vecinos, por los beneficios sociales que reciben de educación, salud, seguridad y trabajo y que les son negados automáticamente en su país. Cuando una familia tiene problemas de salud está condenada a la muerte, no tiene alternativas, porque, por ejemplo en el Hospital Departamental no encuentran solución porque no dispone de medios técnicos, ni de ambulancia, ni de personal competente. ni de ayuda financiera para acompañar a sus enfermos a Puerto Murtinho, Campo Grande del Brasil o a Asunción. ¿Qué aspectos presenta la discriminación política?: Mientras los gobernantes de turno, aliados a los empresarios y multinacionales, tienen todos los beneficios sociales, económicos y políticos para si y su círculo de amistades, generando la corrupción campante hasta el día de hoy, el resto de las familias paraguayas está condenado a la miseria, y a emigrar por falta de trabajo; arrastrado al círculo vicioso de la corrupción que se expresa entre otros en el contrabando, el tráfico de drogas, y la venta de la soberanía nacional. Además las familias paraguayas se han resquebrajado por causa de la política partidaria, se han vuelto enemigas unas con otras. La venta de conciencia por un poco de dinero en las elecciones, las agresiones verbales entre políticos de diferentes corrientes, las acusaciones ante el tribunal de justicia, las mentiras publicitarias, el despilfarro de dinero y de los bienes del Estado muestran la degradación moral en que el país ha llegado. ¿Nos damos cuenta de todo esto? Ganará, como siempre ocurre, el que más dinero haya repartido (nuestro dinero), el que más afiche tenga, el que ha utilizado mejor los medios de comunicación para dar a conocer la nueva edición de su programa de gobierno sustentada en puras mentiras. ¿Qué decir de la discriminación cultural?: El continuado atraso en que yace el país y sus familias se debe, entre otros, a la deficiente educación escolar nacional que reproduce los mismos mecanismos de discriminación económica y social. La discriminación entre escuelas públicas y privadas se arrastra desde años. Las escuelas públicas serían en la práctica para las familias sin recursos, mientras que las escuelas privadas, al parecer serían mejores, para familias económicamente fuertes. Semejante discriminación se da también entre las escuelas de Asunción y las escuelas del interior. Por el poco nivel académico de algunas escuelas del interior muchas familias envían a sus hijos a la Capital o hasta fuera del país. ¿Por qué razón las familias que envían a sus hijos a las escuelas privadas deben pagar doblemente el costo de la educación, primero pagando los impuestos de todo ciudadano y luego pagando también la escuela privada? Doble injusticia. ¿Por qué al menos la “Escolar Básica no es obligatoria y gratuita? Con todos esas discriminaciones que amenazan a las familias, ¡se pierden los valores morales de la verdad, la dignidad personal, la honestidad, la justicia y equidad! Delante de muchos signos de muerte y de pecado, no nos asustamos sino más bien con alegría anunciamos el valor de la familia en el Paraguay y de la que muchísimos cristianos casados tienen una hermosa experiencia de amor. Afirma el Papa Benedicto XVI que la familia “patrimonio de la humanidad, constituye uno de los tesoros más importantes de los pueblos latinoamericanos y caribeños. Ella ha sido y es escuela de fe, palestra de valores humanos y cívicos, hogar en que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente… La familia es insustituible para la serenidad personal y para la educación de sus hijos” (DA 14). Nuestra mirada se dirige a Jesucristo quien nos revela que “Dios es amor y vive en si mismo un misterio personal de amor”. Al vivir Jesús en familia, con san José y su Madre María Santísima, la elevó a la dignidad de “Iglesia doméstica”. Así es llamada cada familia cristiana, Iglesia doméstica!, qué alegría entonces para las familias. En efecto, “El amor humano encuentra su plenitud cuando participa del amor divino, del amor de Jesús que se entrega solidariamente por nosotros en su amor pleno hasta el fin (cf. Jn 23, 1;15,9). El amor conyugal es la donación recíproca entre un varón y una mujer, los esposos: es fiel y exclusivo hasta la muerte y fecundo, abierto a la vida y a la educación de los hijos, asemejándose al amor fecundo de la Santísima Trinidad” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta de la Iglesia Católica sobre la colaboración del hombre y la mujer en la Iglesia y el mundo, 2004). El amor conyugal es asumido en el Sacramento del Matrimonio para significar la unión de Cristo con su Iglesia, por eso, en la gracia de Jesucristo, encuentra su purificación, alimento y plenitud (cf Ef 5, 25-33). La misión educativa de la familia cristiana, por medio del Evangelio, se hace escuela de un camino de fe, donde todos sus miembros evangelizan y son evangelizados. En virtud del ministerio de la educación los padres, mediante el testimonio de su vida, son los primeros mensajeros del Evangelio ante los hijos. Es más, rezando con los hijos, dedicándose con ellos a la lectura de la Palabra de Dios e introduciéndolos en la intimidad del Cuerpo —eucarístico y eclesial— de Cristo mediante la iniciación cristiana, llegan a ser plenamente padres, es decir engendradores no sólo de la vida corporal, sino también de aquella que, mediante la renovación del Espíritu, brota de la Cruz y Resurrección de Cristo (FC,38). Hermanos, hermanas, en nombre de Dios y de la Virgen María paremos con esta calamidad moral en que fuimos a caer juntos como pueblo paraguayo. Comencemos por reconstruir las familias, como tesoro y patrimonio de la Nación. Sin familias nuevas, jamás habrá un Paraguay nuevo, repito, jamás tendremos el Nuevo Paraguay que tanto anhelamos sin la familia no se renueva. A las familias que trabajan en la Pastoral familiar: Impulsar proyectos que promuevan familias evangelizadas y evangelizadoras. Ayudar la renovación de la preparación remota y próxima para el sacramento del matrimonio y la vida familiar con propuestas pedagógicas de fe. Promover, en diálogo con el Gobierno y la sociedad, políticas y leyes a favor de la vida, del matrimonio y la vida. Impulsar y promover la educación integral de los miembros de la familia, especialmente de aquellos miembros de la familia que están en situaciones difíciles, incluyendo la dimensión del amor y la sexualidad. A las organizaciones parroquiales: impulsar centros parroquiales y diocesanos con una pastoral de atención integral a la familia, especialmente a aquellas que están en situación de riesgo, de la silenciosa amenaza de la migración forzosa por que ya no acepta seguir viviendo en la mendicidad, hasta poner en serio riesgo la unión entre los padres y el desorden afectivo y psicológico de los hijos. Trabajar por el bien común, la verdad, la justicia y la paz. Tener un proyecto de Gobierno consensuado sobre los valores morales que van a beneficiar a la familia paraguaya, sin discriminaciones. La Doctrina social de la Iglesia no son orientaciones meramente religiosas, sino hacen relación al bien común y a la dignidad de la persona humana en todas las áreas de la vida de nuestra realidad paraguaya. Les exhorto a que sean hombres y mujeres coherentes e íntegros, no tengan vergüenzas de dar testimonio de la religión que profesan, en este punto, les pido, no sean ambiguos cuando deben asumir la fe que han recibido por el Bautismo. Ani pegueroti, ha peñongatuse Ñandejarape. A las Autoridades les compete resolver las causas que llevan a la familia paraguaya a sufrir el cúmulo de discriminaciones socio económico, político y cultural, tanto en relación a la defensa de los recursos y bienes nacionales como a la defensa de la vida mediante leyes que la protejan y promuevan. Busquen con sabiduría, en el diálogo de las familias y de las comunidades, respuesta a nuestra pobreza, a la descomposición familiar, al escaso desarrollo integral de todos y a nuestro atraso. Es bueno que se promueva por doquier y sistemáticamente, en las familias, en la Iglesia, en las escuelas… el diálogo, la confianza y el respeto entre las diversas corrientes que hacen el tejido social del país para llegar juntos al nuevo Paraguay. ORACIÓN FINAL Ten piedad Señor de nosotros, de nuestras familias degradadas por tantas discriminaciones e injusticias. Tú sabes, mejor que todos, los motivos de nuestra debilidad moral, del abandono religioso y de la destrucción sistemática de las familias sanas y santas. Te pedimos por las familias de nuestro país, que se unan en la confianza mutua y puedan construir familias renovadas en el Amor y la Paz. Virgen Inmaculada de Caacupé, ruega por nuestras familias. Amén. |