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Mensaje al inicio de la visita de la Virgen de Caacupé a las Diócesis de la República. Noviembre de 1979.

Mensaje al inicio de la visita de la Virgen de Caacupé a las Diócesis de la República.

En la fiesta de Caacupe del año pasado se anunció que la Imagen de
la Santísima Virgen recorrería las distintas jurisdicciones eclesiásticas
del país. Después de 25 años, vuelve a salir la venerada Imagen para
visitar a todos sus hijos.

Al anunciarles el comienzo de esta Visita, los Obispos queremos
reflexionar con todos ustedes sobre el sentido que tiene este
acontecimiento ecclesial.

1. ¿Cuál es la finalidad de este emprendimiento? La respuesta es una
sola. Y surge tanto de la tradicional devoción mariana de nuestro
pueblo como de la doctrina de la Iglesia.

La Virgen de Caacupé recorrerá el país para evangelizar a su pueblo
es decir, engendrar y aumentar la fe en Jesucristo, Nuestro Señor y Salvador.

Desde el primer momento la predicación del Evangelio estuvo ligada
en toda América Latina a la presencia, la interseción y la bendición
de la Virgen. Toda la historia de nuestros pueblos y de nuestra Iglesia
está identificada con esta realidad. En los grandes momentos y en la
vida cotidiana, en las horas de preocupación y duelo, lo mismo que
en las horas de alegría y de esperanza, María Santísima estuvo siempre
con el hombre, con la familia, con el pueblo paraguayo. Con gratitud
y justicia decimos que Ella es la Madre de nuestro pueblo, nuestra
Madre. Pues nos enseñó el valor de la fe, la importancia de la
esperanza, la necesidad de la caridad.

Hoy queremos lograr también lo mismo. Pretendemos que la Virgen
de Caacupé llegue a todos los rincones y hogares paraguayos con el
mensaje del Evangelio. Esta siempre dispuesta a ayudarnos y a
escuchar nuestras plegarias. Pero también quiere hablarnos a todos
con sensillez para decirnos, como en Cana de Galilea: "Hagan Utds.
todo lo que El les diga".

2. En este año la Iglesia vive grandes acontecimientos. La Conferencia
de Puebla; el Cincuentenario de la Arquidiócesis de Asunción y de
las Diócesis de Concepción y de Villarrica; el Año de las Vocaciones;
el nuevo Plan de Pastoral Orgánica; la visita de los Obispos al Santo
Padre en Roma. Creemos que en este año tan especial, el Mensaje de
la Virgen se concreta en tres puntos:

a) Un llamado a la comunión y participación.
b) Una preocupación por la defensa y promoción de la familia.
c) Una labor urgente de formación de agentes de pastoral tanto
en la vida sacerdotal y religiosa como en el laicado.

3. La Santísima Virgen, como el Papa y, como los Obispos en Puebla,
nos llama a la comunión y a la participación. Por Cristo entramos en
comunión con Dios. Y esta comunión con Dios nos hace entrar
también en comunión entre nosotros. Abarca todo el hombre y debe
manifestarse en toda la vida. Participamos así de la vida divina y de la
gran tarea de construir una nueva humanidad. Esta comunión y
participación, dicen los Obispos en Puebla, es el objetivo de la
evangelización. Bien podemos decir nosotros, en consecuencia, que la
Virgen sale a recorrer el Paraguay para engendrar de nuevo a Cristo en
nuestros corazones y así hacernos entrar en la comunión y participación
cristiana. Para ello necesitamos crecer continuamente en la fe, por medio
del conocimiento y profundización permanente de la Palabra de Dios.

La Santísima Virgen nos llama también a trabajar en favor de la familia
cristiana. Es base de la sociedad y de la Iglesia.
Nos duele comprobar los ataques contra su estabilidad y santidad.
Debemos asegurarle el marco jurírico y social indispensable para que
pueda cumplir su elevada misión. En Puebla se señaló esta prioridad
para todo el Continente. Con mayor razón aún señalamos esta
prioridad en nuestra patria.
4. Finalmente nos parece imprescindible volver nuestra atención
preocupada hacia el campo de la Pastoral Vocacional. Aunque en
estos últimos años son numerosos los jóvenes de ambos sexos que
han tomado la desición de "servir a Dios en sus hermanos", no
podemos olvidar las crecientes necesidades de la Iglesia y de nuestras
comunidades de fieles. Son numerosos los Pueblos y las Parroquias,
las Colonias y los nuevos asentamientos poblacionales que carecen
de una adecuada asistencia pastoral. Son muchos los ambientes que
deben ser evangelizados. Los mismos fenómenos derivados del
crecimiento demográfico y de las grandes obras de desarrollo imponen
a la Iglesia urgentes compromisos y constituyen apremiantes llamados
que quedan sin respuesta, por falta de agentes de pastoral.

También en este aspecto la Santísima Virgen nos invita a todos para
que trabajemos y recemos a fin de obtener la solución de este
problema. Que nuestras familias y comunidades cristianas
comprendan la responsabilidad que tienen. Que no falte generosidad
y valor en nuestra juventud. Que todos sepamos colaborar en la
formación de Sacerdotes, de Religiosos y Religiosas, de militares
Laicos, que sean verdaderos propagadores y animadores de la fe y el amor.

Al comenzar la Visita de la Imagen de la Santísima Virgen de Caacupé
a la Diócesis de la República, los Obispos del Paraguay enviamos
este Mensaje a todos los fieles. Sabemos que Ella no irá con las manos
vacias. Las tendrá llenas de aquellas gracias que más necesitamos.
Confiamos en la respuesta generosa de todos los paraguayos, de los
hogares y de las comunidades cristianas.

Exhortamos a todos a recibir con fe, con amor, con alegría y esperanza
grande la Milagrosa Imagen de Nuestra Madre. Con el Santo Padre
Juan Pablo II decimos a la Santísima Virgen que le "ofrecemos y
confiamos todos aquellos y todo aquello que es objeto de nuestra
responsabilidad pastoral, confiando que Ella estará con nosotros y
nos ayudará a realizar lo que "Su Hijo nos ha mandado"

Asunción, noviembre de 1979
Por mandato de la Asamblea Plenaria

+ Jorge Livieres Banks
Obispo Titular de Utimmira
Secretario General de la C.E.P.

07/10/2010

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