Mensaje de Navidad. 20 de Diciembre de 1992
Mensaje de Navidad
1. La celebración de la Navidad nos ofrece, una vez más, la
oportunidad de hacer llegar a todos los creyentes y hombres de buena
voluntad que habitan nuestro Paraguay, el saludo y los votos de
felicidad de los Obispos y de cuantos con nosotros trabajan en la
evangelización del pueblo. Nuestra palabra es sincera al desear a todos
y a cada uno una Navidad que sea de serena alagría en la paz, en la
unidad, en la verdad.
2. ?COMO NOS ENCUENTRA ESTA NAVIDAD?
No queremos dejar de compartir con todos Ustedes una reflexión,
siquiera breve, sobre la situación del país. La Navidad nos encuentra
a todos nosotros compartiendo dos problemas que los Obispos
juzgamos muy importantes.
En nuestra última Asamblea Plenaria realizada en el mes de noviembre
señalábamos eso dos problemas que hoy queremos recordar:
- En primer lugar el tema de la corrupción, hace mucho advertida por
la Iglesia como grave crisis de los valores morales públicos y privados.
Se ha perdido, al parecer, la más elemental conciencia de la gravedad
de esta pérdida del horizonte moral.
Parece normal la transgresión de normas elementales de justicia, de
honestidad, de corrección, así se llega a una corrupción de la
inteligencia que todo lo permite y todo lo justifica. De ahi que ya no
se perciba la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal. Y los
Obispos decíamos, en esa ocasión, que la corrupción es un cáncer
que está corroyendo la convivencia nacional.
- En segundo lugar indicábamos otro problema preocupante, a saber,
el clima y el contenido de la campaña electoral. Seguimos afirmando
que no se trata de un democrático y respetuoso cotejo de proyectos
que buscan el bien común, el desarrollo del país, el bienestar del
pueblo, la solución de graves problemas.
Con asombro y con pena observamos una creciente y sostenida
campaña de promesa exageradas, de ofensa personales, de agravios
de toda clase. El enfrentamiento que destruye la unidad y la
convivencia civilizada, así como la manipulación y el engaño del
pueblo, no pueden ser indiferentes para la conciencia honrada del país ni para la Iglesia.
La Navidad nos encuentra así como lo decíamos en la Asamblea de
Noviembre. Al recordarlo, afirmamos también lo expresado entonces:
si todos somos responsables de esta situación, aunque sea en distinta
medida, todos también somos resposables de la superación de esta situación.
3. ?CÓMO VIVIR ESTA NAVIDAD?
No podemos olvidar que Navidad es la expresión más elocuente y
sublime del amor de Dios. Ese amor hace que el Hijo de Dios se haga
uno de nosotros y nazca en Belén, identificado con los pobres, con
los humildes y con los sencillos. Navidad es fiesta del amor de Dios
a los hombres. Por eso es igualmente fiesta del compromiso y de la esperanza.
- A todos nos corresponde asumir el compromiso de respetar al
hermano, de decir la verdad, de practicar la justicia, de cultivar y
hacer crecer el bien común, el bien de todos. Este compromiso se
expresa en la reconcilización auténtica, que nace de la justicia y que
no se identifica con la impunidad sino con el amor. Compromiso que
no es sólo de relación personal sincera con Dios sino también con el hermano.
- Navidad es fiesta de la esperanza. Queremos decir con fuerza que la
presencia del Hijo de Dios entre nosotros hace que nuestra alegría
esté llena de confianza en el Dios que viene a salvarnos. El Pesebre
de Belen, tan pobre y humilde como el de tantos hogares paraguayos,
nos invita a trabajar con esperanza y con alegría.
4. No sería completo este mensaje si no tuviéramos en cuenta el gran
acontecimiento vivido en Santo Domingo con motivo del V
Centenario del comienzo de la evangelización de nuestro continente.
Precisamente el llamado a la Nueva Evangelización, formulado por
el papa Juan Pablo II y asumido por todos los Obispos y por toda la
Iglesia en América Latina, es acontecimiento de salvación y motivo
de esperanza. Con las palabras del Nuevo Testamento también
nosotros recordamos hoy que Jesucristo es la Verdad, que nos hace
libres, el Camino que nos lleva a la felicidad auténtica, y la Vida
plena y definitiva que corresponde a los hijos de Dios.
?Jesucristo, ayer, hoy y siempre! éste fue el lema de la IV Conferencia
de Obispos en Santo Domingo. A la luz de ese lema han sido
estudiados los grandes temas de la Nueva Evangelización, de la
promoción humana y de la cultura cristiana. Con el papa Juan Pablo
II decíamos que también los Obispos del Paraguay nos proponemos
que "Jesucristo Nuestro Señor, evangelizador y salvador, sea hoy,
como ayer y como siempre, el centro de la vida de la Iglesia"
Con los ojos abiertos a la realidad de nuestro pueblo y con el corazón
colmado de amor a todos y en especial a los más necesitados,
invitamos a vivir esta Navidad con renovada confianza.
El llamado a la Nueva Evangelización exige un dinamismo nuevo y
un entusiasmo que supere la indiferencia y el egoísmo, la rutina y el conformismo.
Somos capaces de hacer que esta Navidad marque el nacimiento del
Paraguay nuevo, fraterno y justo, solidario y cristiano. A todos
deseamos de corazón esta alegría y bendecimos para que este
compromiso sea una realidad.
Asunción, 20 de diciembre de 1992
Por mandato de la 132a. Asamblea Plenaria Ordinaria de la C.E.P.
+ Celso Yegros Estigarribia
Obispo de Carapeguá
Secretario General de la C.E.P.
15/10/2010