Solidaridad y Justicia. 17 de Febrero de 2005.
Solidaridad y Justicia
Ante el triste y doloroso desenlace que tuvo el secuestro y asesinato
de Cecilia Cubas Gusinky, el Consejo Permanente de la Conferencia
Episcopal Paraguaya, CEP, manifiesta su dolor, indignación y firme
condena a tan brutal asesinato y expresa sus condolencias a la familia,
así como a los seres queridos y amigos de la víctima.
En nuestro comunicado del 13 de octubre de 2004, bajo el título "El
Valor de la Vida", ante la ola de violencia, secuestros y asesinatos
ocurridos en ese entonces, los Obispos manifestábamos nuestra
preocupación por la situación global que envuelve a nuestra sociedad
con relación al valor de la vida humana.
Atentar contra la vida humana es una rebeldía frente a Dios. Dios se
identifica con la vida, es la Vida (Juan 14,6), por consiguiente, si
nosotros vamos contra la vida, vamos contra Dios quien nos dijo:
"Yo vine para que tengan vida y la tengan en abundancia" (Juan 10,10).
Las investigaciones judiciales deben llegar a la verdad de los hechos
en el secuestro y asesinato de Cecilia Cubas. Si detrás de este doloroso
crimen hubiera cuestiones ideológicas, los Obispos expresamos que
las ideologías extremas, de derecha o de izquierda, son igualmente
condenables, porque no dudan en llegar a exterminar vidas que
peligran sus intereses. Tampoco perdonan cuando no se responde a
sus objetivos. En todas ellas, el fanatismo ciego y la irracionalidad
juegan un papel fundamental y hay una ausencia total de respeto al ser humano y a la vida.
Al respecto, necesitamos educarnos como pueblo en un sano término
medio en todo sentido. Los extremos conducen a decisiones sin
retorno, marcadas por la desesperanza, la ausencia total de la fe y del amor.
Todos los ciudadanos de bien debemos aunar esfuerzos para lograr
desterrar del país esta corriente de violencia que crece y nos azota despiadadamente.
Por otro lado, nos preocupa que detrás de estos crímenes estén
comprometidas bandas criminales organizadas y que puedan estar
mimetizadas en las estructuras del Estado.
La impunidad alienta la delincuencia y el crimen, por eso, pedimos
con firmeza que la justicia actúe con prontitud y eficiencia para
identificar y castigar ejemplarmente a los autores intelectuales y
materiales del secuestro y asesinato de Cecilia Cubas Gusinky.
Asimismo, exigimos de las autoridades el pronto esclarecimiento de
otros casos de secuestro no resueltos hasta hoy como son los de Gilda
María Estela Vargas y Cristian Schaerer, a cuyas familias
manifestamos una vez más nuestra solidaridad, oración y acompañamiento.
Se debe encarar con urgencia y seriedad el problema de seguridad
ciudadana. La Iglesia ve la debilidad e ineficiencia de los poderes
públicos y de los organismos de seguridad del Estado para proteger a
sus ciudadanos y exhorta a las autoridades a adoptar todas las medidas
para garantizar la vida de las personas.
Los poderes públicos no deben dejar espacio para que el pueblo
desconfíe de su proceder firme, justo y eficaz.
Los Obispos del Paraguay creemos que nuestra evangelización debe
formar a un nuevo tipo de hombre paraguayo que ama
entrañablemente a su Dios, a su patria y a todos sus semejantes.
Elevamos nuestras plegarias al Señor de la Vida por Cecilia, por su
familia, y por todas aquellas personas que han sido y que son víctimas
de la violencia criminal.
Asunción, 17 de Febrero de 2005
Por el Consejo Episcopal Permanente.
+ Ricardo Valenzuela
Secretario General de la CEP
19/11/2010