Mensaje con motivo de la Apertura del Año Eucarístico Nacional. 8 de Diciembre de 1986
Mensaje con motivo de la Apertura
del Año Eucarístico Nacional
A los fieles de toda la República:
A los hombres de buena voluntad:
Con gratitud y esperanza grande, los Obispos del Paraguay hemos
dispuesto la realización del Segundo Congreso Eucarístico Nacional.
Con el lema adoptado, CRISTO EUCARISTÍA PARA UN NUEVO
PARAGUAY, queda expresado el objetivo y el contenido de este
emprendimiento pastoral. Con el mismo lema iniciamos los trabajos
preparatorios de tan importante acontecimiento.
Vivimos sin duda, un momento privilegiado. La Iglesia en el Paraguay
vive el gran emprendimiento pastoral del Dialogo Nacional, iniciativa
que busca la Concordia entre todos los que habitamos este suelo tan
querido, para que juntos construyamos un Paraguay mejor. Por otra
parte, recordamos con todos los pueblos del continente, los 500 años
del inicio de la evangelización de América Latina. Asimismo, el
Paraguay conmemora los 50 años del recordado Primer Congreso
Eucarístico Nacional de 1937, que mucho influyó en la dinamización
de la labor evangelizadora de la Iglesia en nuestro país.
1. EL AÑO EUCARÍSTICO NACIONAL
En el clima de tales celebraciones y emprendimientos, el Año
Eucarístico Nacional es un compromiso que asume la Iglesia toda.
Se pretende impulsar una nueva evangelización en el país. El
acontecimiento central de la historia de la humanidad es la Pascua
del Señor. El Sacramento de la Eucaristía renueva y hace presente el
gran misterio de nuestra salvación. En torno a este hecho queremos
unir el esfuerzo de todos. Para que la Palabra de Dios llegue y sea
aceptada por los hombres de hoy y de aqui. Para que la edificación
del Reino de Dios dentro de nuestra sociedad paraguaya nos lleve a
un nuevo modo de vida. Para que el llamado a la conversión y a la
reconciliación se traduzcan en un Paraguay justo y fraterno. Para que
la celebración de la Eucaristía sea signo y estímulo de la unidad de la
gran familia de los hijos de Dios.
El Año Eucarístico Nacional debe ser el tiempo fecundo de la siembra
generosa. Las estructuras y organismos de la Iglesia, lo mismo que
sus agentes de pastoral, están llamados a esta gran tarea.
Se trata de una renovación de nuestra fe personal y comunitaria. El
objetivo que buscamos no es la exteriorización ruidosa ni la
celebración espectacular. Es, en cambio, la profundización de nuestras
convicciones religiosas, y su proyección en la vida del hombre, de la
familia, de la comunidad nacional. Pretendemos superar la
incoherencia entre la fe y la vida, entre la piedad personal y la injusticia
social, entre las grandes manifestaciones de devoción popular y los
hechos cotidianos de la vida nacional, tan opuestos al mensaje cristiano y a las enseñanzas de la Iglesia.
El Año Eucarístico Nacional quiere ser un llamado eficaz y un trabajo
constante en favor de la paz, de la justicia y del amor entre los paraguayos.
2. EL COMPROMISO DE TODOS
Los Obispos, formulamos una invitación a todos, pues el compromiso
es de todos. Les invitamos a recorrer con nosotros el camino de los
evangelizadores de nuestro pueblo. El que siguieron los misioneros
de la primera hora de la patria, como Luis de Bolaños o Roque
González de Santa Cruz. Ellos predicaron el Evangelio y fundaron
pueblos y ciudades, abrieron caminos y levantaron templos, cultivaron
este suelo fecundo y generoso e hicieron famoso el nombre del
Paraguay. No fue otro el camino de un Amancio González Escobar o
un Juan Sinforiano Bogarín. Todos ellos recibieron una herencia y la
acrecentaron. Y a lo largo de la historia de este pueblo, que es también
la historia de la Iglesia, la devoción a la Eucarístia y a la Santísima
Virgen fueron las características resaltantes de la vida nacional.
Hoy también la Iglesia quiere unir estos grandes valores de la vida
cristiana.Y en la festividad de Quien es Madre del pueblo paraguayo
damos inicio al año Eucarístico Nacional. Lo hacemos con alegría y
esperanza, pues estamos seguros de interpretar un anhelo de todos y
de ofrecer una respuesta eficaz a las grandes necesidades del pueblo.
Cristo es camino, verdad y vida. El es el pan que puede saciar el
hambre y la sed de justicia del hombre paraguayo. Y El es, también,
la luz que ilumina un nuevo amanecer de nuestra patria.
Con la oración y con el trabajo de todos, lograremos los objetivos
propuestos. El gran desafío que asumimos es, desde ahora, el lema
del Segundo Congreso Eucarístico Nacional. Con el patrocinio del
Beato Roque González de Santa Cruz y la poderosa intercesión de
Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé, será posible alcanzar la
meta indicada: CRISTO EUCARISTÍA PARA UN NUEVO PARAGUAY.
Caacupé, 8 de diciembre de 1986
Por la Presidencia de la CEP.
Jorge Livieres Banks
Obispo Aux de Asunción y Secretario General de la CEP
19/11/2010