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Mensaje ante las Elecciones Generales de 1998. 19 de Marzo de 1998

Mensaje ante las Elecciones
Generales de 1998

"He venido para que tengan vida y l
a tengan en abundancia" (Jn. 10,10)
A los fieles cristianos y
A todas las personas de buena voluntad:

INTRODUCCIÓN
Con sincero afecto y con preocupado espíritu les dirigimos estas
palabras como pastores que nos debemos a todos y a todos queremos
servir con las limitadas fuerzas que tenemos para que se cumpla el
texto evangélico que encabeza este mensaje.

Agradecemos la confianza depositada en nosotros; confianza que nos
compromete a mantener una actitud de servicio permanente a nuestro pueblo.

Por eso, en esta coyuntura histórica que vive el país queremos ofrecer
un espacio de reflexión y de una serena y confiante mirada sobre los
ideales de una auténtica y sana convivencia.

POR QUE LA IGLESIA PARTICIPA
El Concilio Vaticano II, en la Constitución Apostólica "Gaudium et
Spes" N? 42 nos dice: "La misión que Cristo confió a su Iglesia no es
de orden político, económico o social. El fin que le asignó es de orden
religioso. Pero precisamente de esta misión religiosa derivan
funciones, luces y energias que pueden servir para establecer y
consolidar la comunidad humana según la ley divina". Cumpliendo
con esa misión hemos procurado acompañar en todo momento la
vida de nuestro pueblo. Y en circunstancia como las que vive hoy
nuestros compatriotas nos sentimos interpelados a buscar una
respuesta que sea un servicio válido para el bien de todos.

Así lo interpretamos hace un año cuando divulgamos la carta pastoral
"Un camino de esperanza", en la cual nos comprometiamos a apoyar
todo esfuerzo para estabilizar el sistema democrático.

Hoy, el propiciar este encuentro y al ofrecer nuestros pensamientos y
nuestra convicción, la Iglesia no pretende ocupar campos que no le
corresponde ni reemplazar a quienes tienen la misión de gobernar, de
legislar y de administrar justicia. Confía en la capacidad y el
patriotismo de todos. Por eso hicimos este llamado a la dirigencia
política para que por medio del pensar y del hablar compartidos se
llegue a concordar el país que todos queremos y ofrecer los mejores
esfuerzos para lograrlo.

DESAFÍOS ACTUALES
Entre los muchos desafíos que debemos enfrentar todos los que
habitamos esta tierra paraguaya, se encuentran los causados por una
corrupción pública y privada imperante y por la situación económica
que sume el pueblo en condiciones de vida inaceptables. La opinion
pública y la gente común se preguntan sobre el futuro que nos aguarda.

Pero entre todos estos desafíos que son permanentes y de largo alcance,
tenemos los que se refieren a la indefinición política y que tienen un
horizonte constitucional: las elecciones generales de este año.


Con sinceridad debemos decir que el pueblo quiere definiciones claras
y convincentes. Las dudas y las sospechas vertidas en torno al tema
de las actas y los padrones, crean en medio de la población un clima
de amarga sensación de impotencia y de incredulidad en sus líderes y
en las instituciones. Todo esto tiene una repercusión grave en el campo
económico. Por otro lado aparecen peligrosamente expresiones que
estimábamos superadas y agravios y acusaciones que no son justificables.

No podemos ignorar que la comunidad internacional mira con
preocupación a nuestra patria por estas circunstancias.

POSTURA DE LA IGLESIA
En este contexto de la vida nacional los Obispos queremos dar una
respuesta a la expectativa y a la confianza de mucha gente y de
dirigentes políticos que quieren encontrar un camino legal y justo a
los problemas de la actualidad. Nos permitimos entonces exponer
nuestro pensamiento y nuestra orientación.

1. Es fundamental mantener la institucionalidad de la República por
medio del cumplimiento de la Constitución nacional en todos sus
términos. Los problemas que hoy afectan a personas y sectores deben
ser tratados y resueltos por los organismos correspondientes.

Sustraerlos de las instancias debidas es atentar contra la legalidad y las instituciones.

2. Es necesario fortalecer los organismos e instituciones constitucionales
que dirigen la vida cívica del país resguardando la independencia entre
los poderes del Estado y acatando sus pricipios y normas fundamentales
sabiendo que dichos poderes están para promover el bien común del
país. En este campo la justicia tiene un rol determinante al tener que
acelerar y concluir los casos referidos a ella y asegurar así la legitimidad
de las elecciones dentro de los plazos constitucionales.


3. Debemos defender el proceso democrático como un sistema válido
para afianzar la convivencia participativa de todos los ciudadanos.
No sera posible gobernar el país sin la colaboración de todos. Y este
afianzamiento hará posible alejar el peligro a cualquier intento de
golpe de estado de otras acciones violentas que no harían otra cosas
sino postergar el desarrollo del país.

CONCLUSIÓN
En este tiempo de reconciliación, los Obispos invitamos a todos a
construir la unidad del pueblo anunciando con valentía la verdad, y
desechando toda mentira, y cuanto pueda llevar a enfrentamientos inútiles.

Evocamos la figura de un ilustre paraguayo, Monseñor Juan
Sinforiano Bogarín quien en víspera de su muerte ofrecía gustoso su
vida por la paz y la concordia entre todos los paraguayos. Los obispos
abrigamos el mismo deseo de servir a los hombres y mujeres de la
patria para alcanzar una paz que sea fruto de la justicia y una concordia
que brote del amor fraterno.

Que la Virgen de los Milagros de Caacupé y nuestro Santo Mártir
compatriota Roque González de Santa Cruz nos obtengan del Señor
estos frutos anhelados.

Bendecimos a todos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.

Asunción, 19 de marzo de 1998
En la Festividad de San José

+ Pastor Cuquejo
Obispo Castrense - Secretario General de la CEP

19/11/2010

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