Mensaje Pascual. 8 de Abril de 1998.
Mensaje Pascual
A todos los fieles cristianos:
Con alegría y esperanza saludamos a todos los que profesan la fe en
la resurrección del Señor Jesús.
La fiesta de Pascuas nos llama a mantener la esperanza viva que
brota de la experiencia de una sincera conversión.
En efecto, el pecado, con tan diversos nombres, como la injusticia, la
falsedad, el egoísmo, la soberbia y sobre todo la falta de confianza en
Aquel que es nuestro libertador, nuestro Salvador, forma parte de
nuestra vida cotidiana y nos sume en la desesperanza.
Sin embargo, no podemos dejarnos arrastrar por las fuerzas del mal,
ni podemos permitir que nuestros pecados nos debiliten al punto de
llevarnos a ser los protagonistas de un futuro sombrío, sin la luz de la
fe y sin el dinamismo de la esperanza.
Por eso, es necesario que nos comprometamos con nuestro prójimo
que vive sus penurias materiales y espirituales y que promovamos la
práctica de la solidaridad con aquellos que son los más afectados por
la actual crisis que vivimos: los pobres, a fin de aliviar sus sufrimientos
y dar solución a sus problemas.
Hoy, más que nunca debemos elevar nuestra mirada hacia Aquel que
trajo la paz a un mundo sumido en divisiones y discordias; que iluminó
la vida de los hijos e hijas de Dios para recorrer un decidido camino
de esperanza y que marcó el rumbo hacia una nueva humanidad: El
Cristo, el Ungido del Padre, que con su pasión, muerte y resurrección,
con la fuerza de su Espíritu nos alienta a vivir en la esperanza.
A todos deseamos Felices Pascuas de Resurrección.
Asunción, 8 de abril de 1998
+Pastor Cuquejo
Obispo Castrense
Secretario General de la CEP
19/11/2010