Mensaje luego de las Elecciones Generales. 14 de Mayo de 1998
Mensaje luego de las Elecciones Generales
Queridos compatriotas:
Con sincero interés los Obispos del Paraguay hemos acompañado el
proceso antes y durante las elecciones nacionales realizadas el 10 de mayo próximo pasado.
El pueblo acudió a las urnas para demostrar su responsabilidad cívica
y para ejercer el poder popular a fin de dar legitimidad al gobierno
electo. Lo hizo con mucha calma; seriedad y esperanza,
constituyéndose ese evento en una real fiesta ciudadana, cívica y
democrática. Una vez más, la gente demostró un altísimo sentido
cívico y ello se constituyó en una lección que debe ser capitalizada
por todos, dirigentes políticos y ciudadanos.
En el mes de la patria en que celebramos el inicio de nuestra
independencia nacional y ante este acontecimiento que va
robusteciendo el que hacer democrático de nuestra convivencia
queremos expresar nuestras sinceras felicitaciones a cuantos hicieron
posible que las elecciones se realizaran con todo respeto y libertad
responsable. En primer lugar a los que con la fe pueta en la patria han
emitido su voto y también a aquellas instituciones que hicieron posible
que ese momento clave en nuestra vida constitucional se realizara
con la garantía y el éxito del compromiso cívico.
A los dirigentes electos, a quienes felicitamos y deseamos un buen
desempeño en el gobierno, les recordamos que deben servir por medio
de las instituciones establecidas por la misma Constitución Nacional
y que la meta del desarrollo integral tiene que llegar a todos los
habitantes del país sin exclusiones.
Por eso elevamos nuestras plegarias a Dios, Padre de Nuestro Señor
Jesucristo, rogándole quiera bendecir el presente y el futuro de nuestra
patria. Que los nuevos dirigentes tengan la sabiduría y el
discernimiento a fin de tomar las más oportunas y acertadas decisiones
e integren a todas las fuerzas vivas del país para llevar adelante los
programas de gobierno en beneficio de todos los que habitamos este suelo paraguayo.
Invocamos la constante protección de San Roque González de Santa
Cruz y sus compañeros mártires, quienes dieron su vida por sus
hermanos y que María Santísima acompañe nuestros pasos por los
caminos de la paz y del bienestar de nuestro pueblo.
A todos bendecimos con paternal afecto.
Asunción, 14 de mayo de 1998
+ Pastor Cuquejo
Obispo Castrense - Secretario General de la CEP
19/11/2010