Declaración ante la sanción del Código de la Niñez. 29 de Diciembre de 2000.
Declaración ante la sanción del
Código de la Niñez
Con honda preocupación, los Obispos del Paraguay hemos tomado
conocimiento de la sanción del Código de la Niñez, que considera
niño a toda persona desde su nacimiento.
La preocupación se basa en criterios humanos y legales ya expresados
y analizados extensamente por la Iglesia, cuyos resultados han sido
puestos a disposición de los Señores legisladores para su consideración
a la hora de sancionar dicha ley.
Nos permitimos reiterar algunas consideraciones que pueden todavía
reparar lo que consideramos un grave error de apreciación y total
indiferencia hacia las tantas manifestaciones a favor del respeto a la vida humana.
La redacción final del Artículo 2 del Código de la Niñez y de la
Adolescencia, sancionado el 28 de diciembre último, considera como
"niño" únicamente a "toda persona humana desde su nacimiento".
Este texto se opone totalmente a lo preceptuado por la Declaración
Universal de los Derechos del Niño (Ginebra, ONU, 1959,
Preámbulo), y la Convensión de las Naciones Unidas por los Derechos
del Niño (New York, ONU, 1989, Ley No.57/90, Preámbulo, 9?
párrafo), que establecen de igual forma lo siguiente:"Consideramos
que el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita
protección y ciudado especiales, incluso la debida protección legal,
tanto antes como después de su nacimiento". Por tanto, el concepto
de niño abarca tanto al niño por nacer como al nacido.
Recordamos también lo preceptuado en el Artículo 2, Numeral 1 de
la Convención citada en el párrafo anterior, que establece: "los Estados
partes en las presente Convención respetarán los derechos enunciados
en esta convención y asegurarán su aplicación a cada niño sujeto a su
jurisdicción, sin distinción alguna, independientemente de la raza, el
color, el sexo, el idioma, la religión, la opinión política o de otra
índole, el origen nacional, étnico o social, la posición económica, los
impedimientos físicos, el nacimiento o cualquier otra condición del
niño, de sus padres o sus tutores".
Pedimos al pueblo cristiano sus oraciones para que el Niño Dios pueda
iluminar la mente de las autoridades que tienen en sus manos la
promulgación de esta ley para que puedan rever la situación y así,
todos juntos, podamos seguir luchando a favor de los más indefensos,
los no nacidos -las personas más necesitadas de la protección del
Estado y la Sociedad- procurando construir un mundo mejor donde
reine la cultura de la vida antes de la cultura de la indefensión y la muerte.
Asunción, 29 de diciembre de 2000
+ Pastor Cuquejo
Obispo Castrense - Secretario General de la CEP
20/11/2010