Comunicado ante la grave Situación Nacional. 5 de Junio de 2002.
Comunicado ante la grave Situación Nacional
En nombre de los Obispos del Paraguay manifestamos nuestro
profundo dolor por la situación de nuestro país empeora día a día y
que va llegando a la pérdida de la razón y del sentido del bien común de la Patria.
En circunstancias como éstas se impone que todos los paraguayos,
juntos, asumamos posturas de sacrificios impostergables.
Sólo por el camino de la guerra de papeles y de palabras, de denuncias
y acusaciones está demostrado que en vez de avanzar se retrocede
día a día en el empeoramiento de la situación del país. Ha llegado el
momento de las grandes decisiones, el cambio de actitud, en particular,
de los dirigentes políticos, de los empresarios, de los sindicatos, de
las organizaciones campesinas y de los grupos y asociaciones
religiosas. A la vista está el justificado malestar por la carencia de
una conducción clara y firme por el bien común. Asimismo se impone
una lucha decidida contra la corrupción que abarca todos los sectores
con claros y abiertos escándalos de robos y asaltos a este pueblo
pobre y necesitado de trabajo, salud y un mínimo bienestar.
Nuestra palabra quiere ser siempre de esperanza. Por eso levantamos
la voz para exhortar a todos a adoptar una postura de paz y perdón.
No queremos dejar de llamar a la necesaria e indispensable
participación de todos los ciudadanos en la construcción del Paraguay
justo y fraterno. Como pastores y ciudadanos identificados con nuestro
pueblo llamamos muy especialmente a los cristianos católicos y no
católicos, que forman la mayoría de la población del país, que asuman
con valentía su misión evangélica a partir de su fe en Cristo nuestro
Salvador y que participen activamente en la construcción del bien
común, de tal manera que pueda calificarse como traición a esa fe las
actitudes pasivas o la indiferencia que no colabora en la construcción
del Paraguay justo y fraterno que soñamos.
Como en otras ocasiones, imploramos la ayuda de María Santísima,
Madre de Dios y madre nuestra y de nuestro santo compatriota Roque
González de Santa Cruz. Que Dios conceda fortaleza a todos y bendiga
con la paz y el bienestar al pueblo paraguayo.
Asunción, 5 de junio del 2002
Por la Presidencia de la CEP.
+Pastor Cuquejo
Secretario General de la CEP
20/11/2010