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Violencia. 4 de Junio de 2004.

Violencia

Ante la ola de violencia que azota no solo a la ciudad capital sino a
todo el país, y que incluso ha dejado víctimas fatales que lamentar, el
presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya y Obispo de
Caacupé, Mons. Claudio Giménez, desea manifestar cuanto sigue:
- Se hace evidente que a consecuencia de diversos factores muchas
familias paraguayas han sufrido una enorme desintegración, lo que
ha generado un profundo daño a todos sus miembros e incluso a la
sociedad toda, con el aumento de la delincuencia y la creciente
violencia. Desde todo punto de vista, las víctimas comunes de estos
actos las constituyen los niños, adolescentes y jóvenes, de ambos
sexos, teniendo en cuenta además las crecientes violencias intrafamiliares.

- En este contexto, aprovechamos la oportunidad para exhortar a los
jóvenes de nuestro país a realizar, junto con los actos de manifestación
de repudio, el juramento firme de evitar la violencia y la agresión
inútiles entre colegios y entre ellos de manera particular.

- A pesar del dolor que nos embarga en estos momentos, consideramos
una buena oportunidad para que paralelamente desde las escuelas,
colegios, universidades y demás instituciones educativas, se piense
en desarrollar acciones sociales concretas de solidaridad para ayudar
a los niños y jóvenes más carenciados del país. De esta manera se
renovarían y vivenciarían más la fe, la esperanza y el amor juntamente
con otros valores que ayuden a unos y otros a sentirse personas que

se apoyen y respeten mutuamente. Los cinturones de pobreza de
nuestras ciudades esperan una mano amiga y fraterna. Estoy seguro
que los jóvenes pueden hacer eso. Los conozco. Sé de sus sentimientos
y capacidad creativa a la hora de ayudar a otros.

- A las familias paraguayas y a los jóvenes en especial, con todo
respeto les recordamos que es necesario saber apreciar y cultivar las
buenas relaciones entre padres, hijos y hermanos para que podamos
fortalecer ese nido  que finalmente es el soporte y el resguardo
primario. Desde la familia pueden así salir las soluciones que requiere
la sociedad. Con ayuda global de todas las instituciones del Estado,
de las Iglesias, ONGs nacionales e internacionales.

Todos debemos apoyar a la familia, como núcleo fundamental de la sociedad.

- Solicitamos a la ciudadanía en general, y a los fieles católicos en
particular, elevar sus oraciones para que nuestros gobernantes velen
por la salud y la educación de nuestro pueblo y favorezcan la
generación de fuentes de empleo, como mecanismos para evitar que
la violencia y la delincuencia se conviertan en herramientas culturales
válidas, a manera de justificar lo injustificable.

Finalmente, es hora de acentuar al máximo el espíritu cristiano de
nuestro pueblo; en especial pedimos a las familias católicas
paraguayas que desarrollen su espiritualidad evangélica mirando la
Sagrada Familia de Nazareth y la Trinidad Divina, como modelos de toda familia en la tierra.

Asunción, 4 de junio de 2004

Por la Presidencia de la CEP.
Mons. Claudio Giménez
Obispo de Caacupé - Presidente de la CEP

20/11/2010

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