Al igual que en otros momentos de la historia de nuestros tiempos, sea recibiendo como en aquella tragedia del Ycuá Bolaños, o dando como luego del desastre a los hermanos de Haití, la Iglesia en el Paraguay se muestra sensible y comprometida ante el sufrimiento extremo de un pueblo azotado por el hambre y la miseria, disponiendo toda su voluntad a partir de la sencillez, la humildad y la generosidad tan arraigada en un pueblo con identidad cristiana.
31/08/2011